
NO ME LLORÉIS
Llegaba el Madrid a San Mamés con la etiqueta de equipo vencido, derrotado y destrozado. Mientras el Bilbao se relamía las fauces leonesas, por su reciente clarificación para la final de Copa. Así comenzaba el encuentro, con los leones apretando en el campo y en la grada, fuertes entradas y mucha presión daban a entender que el Madrid pasaría otra noche amarga, esta vez el Liga.
Pero nada más lejos de la realidad, porque a partir del minuto 15 y hasta el 40 el Madrid cogió la pelota en medio campo gracias a la gran actuación del doble pivote que había puesto en liza Juande, la inclusión más que acertada de Sneider en su sitio y la explotación por fin de ambas bandas, le dieron un dinamismo al juego blanco que se plasmó en el primer gol de Robben, con un gran pase de Sneider en profundidad y la ya consabida velocidad del extremo holandés.Poco después en una falta aislada de nuevo Sneider ponía un gran pase para que Heinze, alentándose a la defensa bilbaína , pusiese el 0-2.
Tan solo un minuto después, tras un fuerte disparo bien repelido por Casillas, llegaba el gol con el que los vascos recortaban la diferencia, fue el propio Heinze el que introdujo el balón en la portería blanca. Fue en ese preciso instante en el que el Bilbao cavó su propia tumba, una expulsión absurda de Yeste, encendió a todo el estadio y al banquillo bilbaíno, e hizo que los leones apretaran hasta el final del 1º tiempo, logrando el gol del empate, obra de Llorente. Pero ese exceso de energía y arrojo lo pagarían caro en el 2º tiempo.
Llegaba la 2ª mitad del encuentro, y era tiempo de cazadores. KAHS JAAN HUNTELAAR, perdido en la 1ª mitad entre patadas y empujones de los centrales contrarios, cogió un balón dentro del área rival a pase de Raúl , y antes de que el graderío hubiese regresado del bocata, coló el 2-3 en la portería vasca. Minutos después una contra dirigida por Robben, dio al tulipán la opción de hace el cuarto y este no perdono, haciendo su sexto gol en 5 partidos.
A partir de este momento el encuentro se vio inmerso en una espiral de entradas, insultos y expulsiones por parte de los Leones, hasta que en las postrimerías del partido Marcelo en una incursión por banda fue objeto de penalty por parte de Iraola. Higuain se encargó de transformarlo en gol, poniendo así el definitivo 2-5 en el luminoso.
En conclusión el Madrid logra una victoria muy necesaria tanto moral como clasificatoriamente, ante un Bilbao que se dedicó más a llorar y protestar, que a rugir y golear, pero eso si dar zarpazos no se les ha olvidado.

